HISTORIA
En 1904, gracias al genio y al talento de Ernest DALTROFF, la casa CARON abre sus puertas en el 10 rue de la Paix de París. Dotado de una sensibilidad olfativa excepcional, logró una extraordinaria ascensión de su marca, tanto en Francia como en todo el mundo.
A principios de siglo, el creador contrata a una consejera artística, antigua modista: Félicie WANPOUILLE. Ésta se convertirá en su musa, y un amor no reconocido será la clave de los numerosos éxitos e iniciativas vanguardistas de la marca.
Juntos, crearán grandes perfumes de gran personalidad como “N’Aimez que Moi” en 1916, “Tabac Blond” en 1919, el mítico “Pour Un Homme” en 1934, “Fleurs de Rocaille”... entre muchos otros.
En los años 30 crean un método de fabricación para un polvo que continúa siendo hoy el más fino del mundo.
En los años 40, Ernest DALTROFF se refugia en América. Félicie gestiona magistralmente la casa hasta 1967, año en que fallece a la edad de 93 años.
En los años 80, CARON abre una tienda en la Avenue Montaigne, que revive en sus fuentes de cristal de Baccarat las creaciones más preciadas de la casa.
En 1998, Patrick ALES adquiere CARON, que se mantiene como uno de los últimos creadores de perfumes.
Entre éste y Ernest DALTROFF hay un denominador común: la pasión por la rosa. Para Ernest DALTROFF era un elemento básico en sus composiciones; Patrick ALES la colecciona en una de las rosaledas más hermosas del Valle del Loira.
La saga continúa y pasa el relevo a Romain ALES, talentoso Director General de esta personalísima casa, a quien corresponde seguir escribiendo el porvenir de la bella historia de CARON.